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venerdì 12 aprile 2013

Concorso fotografico. Little Italy castizo!

L'Accademia del Gusto, in Calle Cristobal Bordiù

Bentrovati al concorso Little Italy castizo!! Ho configurato su Pinterest un tabellone intitolato Little Italy castizo dove potete pubblicare foto di angoli d'Italia a Madrid (e dintorni). Per pubblicare le foto si entra in www.pinterest.com con l'utente e la password con cui si entra in questo blog. Potete scegliere tra una foto della vostra pizzeria preferita, un negozietto di delicatessen regionali, una libreria, un pinocchio esposto in una vetrina, insomma, tutto quello che ha a che vedere o ricorda la vostra amata italia! Non dimenticate di descrivere la foto, dove l'avete scattata e di cosa si tratta. A Madrid ci sono tanti locali, negozi, chiese, musei dove ci si può sentire italiani, basta coglierne l'essenza con uno scatto! Mi raccomando, mettetevi subito al lavoro, perché entro fine maggio ci sarà una votazione e la foto migliore riceverà un premio! A continuazione vi copio un articolo che mi aveva passato un'alunna l'anno scorso con posti e indirizzi da non perdere.





Little Italy castizo

Desde un capuchino perfecto hasta unas sales de lavanda,
lugares en Madrid donde sentirse italiano

Nos ha ocurrido más de una vez: regresamos de unas vacaciones en Italia y
nuestras ciudades natales nos parecen algo pálidas y, desde luego, menos
exuberantes que las de la península en forma de bota. Asumimos que es
imposible reproducir aquí la cantidad de belleza por metro cuadrado que hemos
experimentado en nuestra visita a Italia, pero ¿y si al menos pudiésemos
llevarnos a la boca algo de su tan característica gastronomía, o adquirir algún
objeto que haga de metonimia de lo vivido durante nuestra estancia italiana?
Por suerte, Madrid cada vez posee más direcciones donde reencontrarse con
Italia en la distancia.

A cocinar 'risotto'

Quizá nos sorprenda que en los aledaños de la calle de Ríos Rosas sirvan los
capuchinos más cremosos de Madrid, sin rastro de canela o de esa espuma
batida a punto de nieve presente en la reinterpretación hispana de esta
especialidad cafetera. Enseguida nos damos cuenta del porqué: a dos pasos
de ahí se hallan tanto el consulado de Italia (Agustín de Betancourt, 3) como
la sede del colegio italiano (Agustín de Betancourt, 1), un edificio blanco, de
fachada clasicista, cuyo jardín sirvió para que Leopoldo María Panero y su
familia rememorasen viejos tiempos en el documental El desencanto, de Jaime
Chávarri.
Parece claro entonces que si vamos en busca de productos italianos, hay que
pasear por estas calles hasta decir por fin adiós a las espirales de pasta tricolor
y a los clásicos macarrones con tomate y chorizo, tan de madre española,
pues mil variantes de pasta y salsas recién hechas para acompañarlas nos
esperan en la Accademia del Gusto, primera escuela de cocina italiana de
la ciudad. Pero no solo de pasta vive Italia, sino también de arroz carnaroli (el
idóneo para un buen risotto) o de queso squacquerone, un hito lácteo valorado
por su extrema frescura. Además, las catas de vino informales de los jueves
por la tarde en la Accademia (copas entre 3 y 10 euros con aperitivo incluido)
consiguen que denominaciones de origen como Chianti o Sangue di Giuda nos
resulten familiares.
Y para una verdadera sucursal de Italia en Madrid, el Non Solo Caffè, cuyo
paisaje sonoro de emisoras de radio italianas nos pone en situación al instante.
Una posibilidad es pedir un buen café y sentarse a leer algún libro escrito en
la lengua de Petrarca y Leopardi adquirido en la cercana Librería Italiana de
Modesto Lafuente, 47. Otra es cerrar momentáneamente el libro y entregarse,
los martes y miércoles, al noble arte milanés del aperitivo vespertino. Por 12
euros obtenemos dos consumiciones y una degustación de ambrosías como
pizzetas, gnocco fritto, arancini de arroz o fritatta con espinacas que nos harán
salivar ampliamente. Por supuesto, el afamado Spritz, cóctel nacido en el
Veneto y rápidamente expandido por todo el país, tiene aquí su embajada en
España; la mezcla dulce y amarga de prosecco -el cava italiano- y Aperol, o
alguna otra bebida pariente del vermut, es el ritual obligado al ponerse el sol,
en fuerte competencia con negronis y mojitos.

El balcón de Boccherini

Durante el siglo XVIII, la corte española fichaba a sus músicos en Italia. Los
más apegados a Madrid fueron Domenico Scarlatti y Luigi Boccherini. Del
segundo hoy silbamos distraídamente su minuetto procedente del quinteto
en mi mayor y empleado recurrentemente para anuncios de miel de flores.
Si Boccherini levantase la cabeza, vería la placa romboide que hoy figura
en su antiguo domicilio de la calle de Jesús y María, 5, una casa que hoy
luce balcones de tono azulón. Justo desde el antiguo hogar del músico de
Lucca nos encontramos a un tiro de piedra de la Cava Baja, ese santuario del
pincho y la tapa que también posee un espacio para la comida italiana en el
restaurante Emma y Julia. Allí se sirven dos platos bastante inusuales en los
menús de los restaurantes italianos de Madrid: flores de calabacín rellenas de
mozzarella (las fiori di zucca verdinaranjas) y espaguetis con botarga (huevas
saladas de pescado), especialidad de Cerdeña. Y, como no podía ser menos,
ricas pizzas de masa fina horneadas a la leña cuyos ingredientes -rúcula y
bresaola, por ejemplo- nos hacen olvidar aquellas mezclas ibéricas de chorizo
de Pamplona y piña que forman parte de nuestro patrimonio nacional pizzero.
Sabemos que la cocina es la primera puerta para acceder a otras culturas, pero
ahora toca abrir la cerradura de la segunda: el idioma. Si tras dejar la Cava
Baja decidimos pasear por la calle Mayor, a la altura del 86 nos toparemos
con el Istituto Italiano di Cultura, ubicado en el palacio de Abrantes y
construido por Juan Maza en el siglo XVII. Allí, además de aprender a alargar
vocales y construir plurales acabados en "i", el público general puede asistir
a exposiciones y eventos relacionados con la cultura de la cuna del Imperio
Romano y, de nuevo, disfrutar de cafés a cualquier hora y de platos de pasta a
mediodía, supervisados y aprobados por la comunidad italiana de Madrid, que
a menudo hace de la acogedora cafetería o Caffè Letterario del Istituto su lugar
de reunión.
Otro barrio madrileño rico en enclaves italianos se halla entre Colón y
Alonso Martínez. En la zona destaca la presencia de las dos principales
representantes gastro-nómicas de Sicilia en la capital: La Taverna Siciliana
y su benjamina La Tavernetta, ambas en la calle de Orellana. En la hermana
pequeña de las dos, la tradición nos obliga a probar los ravioli alla finanziera,
rellenos de higadillos y cubiertos por una suculenta salsa de chalota, o bien a
merendar un sabroso e hipercalórico tiramisú.
Y por último, dejemos descansar al paladar y pongamos en acción el olfato. A
dos pasos del Café Gijón, en la calle del Almirante, 26, se encuentra la sucursal
madrileña de la Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella,
un lugar de paso obligado cuando se visita Florencia. En su microsede de
Almirante también disponemos de todo su catálogo de productos, fabricados
antiguamente por frailes dominicos: sales de lavanda para prevenir desmayos,
jabones de clavel o de granada y popurrís florales para perfumar los armarios
y lograr así que nuestras habitaciones se parezcan un poco más, al menos
olfativamente, a los de un palazzo florentino.


Las direcciones

» Accademia del Gusto (www.accademiadelgusto.es; 915 35 37 28). Cristóbal
Bordiú, 55.

» Non Solo Caffè (www.nonsolocaffe.es ). Ríos Rosas, 52.

» Librería Italiana (www.libreriaitaliana.es). Modesto Lafuente, 47.

» Istituto Italiano (www.iicmadrid.esteri.it; 915 47 86 03). Mayor, 86.

» Pizzería Emma y Julia (913 66 10 23). Cava Baja, 19. 25 euros. Cierra lunes.

» La Taverna Siciliana (www.latavernasiciliana.com). Orellana, 1. 35 euros.
Cierra domingos.

» La Tavernetta Siciliana (http://latavernetta.latavernasiciliana.com). Orellana,
17. 25 euros. De 9.30 a 23.30. Cierra domingos noche.

» Santa Maria Novella Madrid (915 21 82 44). Almirante, 26.

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